Mexicali y la democracia que quisieron frenar.

La boda estaba programada para el sábado 10 de enero al medio día en el edifico del Ayuntamiento en Mexicali; después de un descarado intento de desacato a la orden de la Suprema Corte, no tenía duda de que la boda se realizaría, ahora sé que por más dura que sea la realidad siempre me quedarán restos de ingenuidad.

Un día antes casi, a las 10 de la noche (8 p.m en Mexicali) recibí la llamada de José Luis, lo escuché desencajado, estaba terminando un escrito para el Juez Federal en el que insistíamos en la necesidad de que se tomaran las medidas jurídicas  necesarias para que Víctor y Fernando, tal como lo dictó la Suprema Corte, pudieran casarse inmediatamente. Hablamos un poco de ello, de los términos en que el escrito debía abordar la problemática, prometió volverme a llamar para darme detalles de cómo había quedado la versión final del documento; a pesar de este aviso no esperaba volver a tener noticias de él sino hasta el día siguiente cuando me avisaran que ya todo estaba listo para la ceremonia.

Pasada la media noche el sonido de una llamada entrante en mi celular me despertó, nuevamente era José Luis, contesté con la intención de comentarle que no era necesario que volviéramos a hablar del escrito para el Juez pues confiaba plenamente en su criterio para exponer los puntos que habíamos acordado; no me dejó terminar, me interrumpió diciendo: “Alex, tengo que decirte algo, te lo debo decir porque estamos a punto de publicarlo en las redes sociales pero creo que debes ser el primero en saberlo, no te lo dije antes porque quise esperar hasta que fuera inevitable darte la noticia, el Registro Civil volvió a cancelar la boda, los chicos no se van a casar mañana…”, hasta entonces comprendí muchas cosas sobre la llamada anterior.

La conversación se extendió por unos minutos explicándome lo acontecido sobre la denuncia de locura presentada para que la boda de los muchachos con la finalidad no se celebrara. No daba crédito a lo que escuchaba, lo primero que me vino a la mente fue pensar en lo que Víctor y Fernando estarían sintiendo, me indigné tremendamente pero terminé la charla con José Luis expresándole mi solidaridad para con él, los chicos y sus familias que una vez más se veían defraudados. El sábado en lugar de dedicarme a difundir la boda como lo tenía planeado me ocupé en informar a todos los medios posibles lo acontecido la noche anterior. La respuesta de rechazo fue unánime y conforme pasaron los días espontáneamente surgió la convocatoria para una marcha en la que la población mostraría su apoyo a Víctor y Fernando reclamando al ayuntamiento su deleznable actuación.

De eso hace una semana, hoy como sabemos la marcha concluyó felizmente con la inesperada celebración del matrimonio entre Víctor y Fernando, la noticia me tomó por sorpresa ya que por motivos familiares he estado un poco ocupado últimamente; cuando leí mis mensajes lo primero que hice fue llamar a José Luis para que me diera los detalles, me explicó todo: la Jueza Familiar había desechado la denuncia de locura por lo que el Ayuntamiento había decidido celebrar el matrimonio en ese mismo instante, ya todo estaba listo, sólo esperaban a una testigo… terminamos la conversación llenos de alegría.

Nunca dudé que el matrimonio terminaría por celebrarse, en ese sentido mi confianza estaba depositada en obtener del Poder Judicial de la Federación, como lo hemos obtenido hasta ahora, buenos resultados, sobre todo porque era una sentencia de la propia Suprema Corte; sin embargo, lo acontecido a lo largo de la semana me ha llamado a recordar un poco lo que han sido estos tres años y medio de lucha en los tribunales por el matrimonio igualitario en México desde agosto de 2011 que interpuse los primeros amparos para tres parejas en Oaxaca hasta hoy en que por lo menos 28 Estados de la república se han unido a esta estrategia.

Lo que ha pasado en Mexicali es la mejor muestra de cómo está México en materia de respeto a los derechos humanos y cómo la clase política sigue viendo a la ciudadanía. En lo primero, ha quedado claro que vivimos en un país en que los derechos humanos son sólo un concepto abstracto que sirve para hacer sonar bien un discurso pero que resulta ajeno casi totalmente al diario vivir de una ciudadanía cada vez más acosada no sólo por la delincuencia sino por la propia rapacidad de las autoridades estatales. En lo segundo, esta experiencia nos ha permitido constatar que la clase política nos sigue viendo como una sociedad feudal en el que ellos y ellas se creen dueños del destino de sus ciudadanos y ciudadanas a quienes pueden imponer su voluntad más allá de cualquier parámetro constitucional.

De todos los juicios de amparo que he acompañado en el país en ningún Estado habíamos enfrentado tanta resistencia, ni de los grupos conservadores ni de las propias autoridades, es lamentable lo acontecido pero después de ver los videos de la ceremonia de hoy y de leer los testimonios de quienes asistieron así como de quienes siguieron el caso a la distancia creo profundamente que hemos despertado en Mexicali una semilla democrática que favorecerá no sólo a la población LGBT sino a todos y todas quienes creían que el ejercicio de sus derechos deberían siempre pasar por el visto bueno del ya de por sí podrido sistema de partidos que tenemos. Hoy demostramos que sí es posible oponerse a la voluntad de un alcalde, de un registro civil, de un Congreso y de hasta un Gobernador; que el camino no es fácil, este juicio nos llevó más de un año y medio, pero en la medida que lo exijamos, en esa misma medida las autoridades estarán obligadas a dar respuestas al reclamo ciudadano.

Por otro lado, después de que hiciéramos pública la denuncia de locura que impidió el matrimonio de Víctor y Fernando, no faltaron las muestras de solidaridad incluso de quienes ocupan algún espacio de poder en algún partido político y desde ahí quisieron aprovechar para decirse a favor de los derechos humanos. Desde Matrimonio Igualitario México no rechazamos ninguna muestra de apoyo, pero sí tenemos muy claro que este país está lleno de falsos discursos que a nada bueno nos han llevado; incluso el Poder Legislativo Federal se mostró abierto a escuchar los reclamos de Víctor y Fernando, qué bueno que se hayan abierto los espacios porque esos espacios son de todos y todas los que vivimos en este país.

No obstante, la celebración de la apertura de los espacios no diluye el reclamo constante. México ha firmado tratados internacionales en materia de derechos humanos y los Poderes Ejecutivo y Legislativo Federales impunemente permiten que las entidades federativas violen los acuerdos internacionales escudándose en los dictados de la Constitución Federal. La respuesta es simple, si hay que cambiar la Constitución para frenar el desquiciado arbitrio en materia de derechos humanos que las autoridades locales pretenden tener, habrá que hacer los cambios que se necesiten, pero claro, es más fácil prestar un salón para una conferencia de prensa que impulsar una reforma integral que permita el efectivo ejercicio de los derechos humanos para todos y todas. De este incumplimiento resulta responsable todo el aparato legislativo y ejecutivo.

Así, el Presidente de la República, la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores hacen oídos sordos a las violaciones de derechos humanos que día a día se perpetran en las entidades federativas. Al día de hoy en más de 28 entidades se han tramitado juicios de amparo denunciando la inconstitucionalidad de la definición de matrimonio que lo considera únicamente como la unión de un hombre y una mujer; Yucatán y Chihuahua encabezan la lista con más de 20 amparos en cada Estado, pese a ello, los Congresos locales se niegan a hacer la reforma; por otro lado, también es importante señalar que en ninguna entidad demandada los poderes locales (congresos y gobernadores) creen que negar el matrimonio a parejas de personas del mismo sexo sea violatorio de derechos humanos.

Todo este escenario nos muestra que hay una gran distancia entre la efectividad de los derechos humanos y el discurso político; por eso desde Matrimonio Igualitario México mantenemos siempre la postura de rechazo a cualquier intento de ocupar estos logros ciudadanos para mostrar la afinidad de uno u otro grupo político. Quienes colaboramos con este proyecto a lo largo del país tenemos muy claro que el trabajo de los partidos políticos es hacer las reformas legislativas que se necesitan para que la población LGBT de México no deba tramitar un juicio ni para casarse ni para ejercer cualquier derecho que se pretenda condicionar por motivos de la orientación sexual o identidad de género; mientras eso no suceda, no podemos decir que vivimos en una democracia ni mucho menos que el sistema de partidos sea efectivo para el ejercicio de los derechos humanos en México. Puede parecer un discurso radical y a más de una persona le hará ruido, pero no es momento para caer en el juego del oportunismo partidista.

Finalmente, mucho podría decir respecto a la oposición que ha despertado en México el avance del matrimonio entre personas del mismo sexo, muchas voces se han levantado denunciando el declive social que esto provoca. Hasta el momento, y hoy lo demostramos una vez más, esas voces han perdido la batalla no por ser menos sino porque su discurso vulnera los derechos de las demás personas… en verdad espero lo entiendan de una buena vez.

Buenas noches.

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Un Comentario

  1. Astrid María Pérez Leal

    Buenas Tardes, es un gusto para mi dirigirme a ustedes. Soy de Guatemala y actualmente me encuentro realizando una tesis de maestría sobre la posible legalización del matrimonio igualitario en Guatemala; es por ello que me avoco a ustedes para solicitarles la colaboración que me puedan prestar.
    Actualmente estoy necesitando bibliografía sobre el tema si tuvieran alguna que me pudieran enviar, documentos, libros, artículos, páginas de internet y contacto con alguna otra organización con fines similares.
    Cualquier ayuda se las agradeceré me contacten al correo perezleal.astrid@gmail.com
    Sin otro particular.
    Atentamente.

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